Las hermanas reclutadas

Oswaldo Osorio

Hace apenas unos meses pasaba también por la cartelera del país una película titulada Camino a Estambul, la cual tiene el mismo tema de esta cinta de Marie-Castille Mention-Schaar, esto es, el reclutamiento del que muchos jóvenes europeos, especialmente mujeres y en Francia, están siendo víctimas por parte de activistas musulmanes para cometer actos terroristas o para viajar a Siria a unirse a la Jihad islámica.

Parece un poco inverosímil esta situación, pero tan cierta es como grave el problema que está comenzando a ser para las autoridades y las familias que no saben muy bien qué hacer. Y si Camino a Estambul se embarca con una de las madres de estas jóvenes a una peligrosa aventura para tratar de rescatarla, en El cielo esperará se centran más en la situación de las jóvenes y la relación con sus familias.

De forma inteligente, el guion toma a dos jóvenes para representar el problema en dos etapas distintas, pues mientras a Sonia ya la tienen captada y empieza en proceso de resistencia a la “desprogramación”, a Mélanie se le ve apenas cuando comienza todo el proceso de conversión al islam y a su causa. Son dos historias que prácticamente nunca se cruzan, porque suceden en tiempos distintos, pero el relato pasa de una a otra con naturalidad y buen sentido del ritmo, provocando una constante desazón por la inmanejable situación con estas jóvenes.

Hay un tercer personaje, la madre de Mélanie, en quien la mirada de la película se posa de forma silenciosa y compasiva, acompañándola en su consternación por la pérdida de su hija. Su presencia en el relato en principio es confusa, porque no es fácil ubicarla en la línea temporal de la narración, pero luego se va ajustando, como todo en esta cinta, a ese rompecabezas producto de un desconcertante problema del que todos tratan de entender cómo sucedió, cómo solucionarlo y cómo evitarlo.

La película también parece querer ser muy didáctica en cuanto a los métodos y argumentos que usan los reclutadores, poniendo en evidencia la vulnerabilidad de las jóvenes precisamente en esa etapa de su vida, cuando el mundo fácilmente puede parecer una amenaza y tienen la necesidad de encontrar su identidad y un sentido de pertenencia, en este caso a una religión, a una causa o hasta a un hombre. Esto no lo encuentran en la familia, tampoco en su “sociedad infiel y materialista”, por lo que aquel discurso idealista y extremo cala tan bien en muchas de ellas. Y todo lo hacen por el bien supremo de ganar el cielo, para ellas y para sus familias.

A causa de ese didactismo, se trata de un filme un poco expositivo, pero no por ello exento de una fuerza dramática que transmite de forma contundente ese sentimiento de impotencia, sobretodo de los padres, ante esta situación; así mismo, hace evidente las incertidumbres y vacíos sociales y existenciales a los que se enfrentan los jóvenes de este tiempo en el que, justamente, tienen solucionado todo el asunto material.

 

Publicado el 9 de abril de 2017 en el periódico El Colombiano de Medellín. 

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