Los “vactors” debutan en el cine

Por Oswaldo Osorio Image

Aunque las películas realizadas digitalmente no son nada nuevo, este filme ha causado un singular revuelo porque fue más allá de la animación de los juguetes de Toy story o del ogro de Srheck y le dio vida a personajes fotorrealistas, es decir, personajes con rasgos y gestos humanos de gran realismo y a los que han llamado “vactors” (virtual actors). Verdaderamente se trata de una desafiante innovación, aunque bastante cuestionable en su calidad y sus propósitos.

El filme está basado en el video juego más exitoso de los últimos tiempos, pero como ya ocurrió con Super Mario Bros o Tomb Raider, su adaptación al cine decepcionó por completo. En esa medida, es difícil entender cómo a los creadores de un juego que se hizo tan popular debido en gran parte a su sencillez, se les ocurrió concebir para la película una historia tan abigarrada, más complicada que compleja y por momentos incomprensible.

Aunque se trata de un filme de acción y ciencia ficción, con el clásico conflicto entre terrícolas y extraterrestres, su trama opta por la laberíntica creación de una nueva mitología con un -aún más ininteligible- trasfondo de espiritualidad, que no alcanza a convencer pero sí a ser peligrosamente aburridor. También repite el esquema que confronta la ciencia y la razón contra la fuerza y el fascismo, otro motivo más para que se antoje prefabricada y predecible.

Las escasas cualidades de la historia y narración de Fantasía final nadie las pone en duda. El debate se centra es en la sustitución que Sakaguchi y su equipo hicieron de actores reales por virtuales y lo que pueda significar esto para la industria, el star system y la inseparable relación arte-técnica inherente al cine.

No se trata de ser alarmistas al hablar de lo barato que le resultaría a un productor un cine en el que no tenga que pagar o lidiar con actores, ni construir escenarios o todo eso que implica una producción; tampoco de ser exagerados refiriéndonos a éste como el cine del futuro, porque el componente humano es la principal condición del séptimo arte; las preguntas deben apuntar más bien hacia aspectos como la relevancia de estos “vactors” en otra cosa distinta al experimento que fue esta película o, sobre todo, el uso que se está haciendo de esta nueva tecnología en beneficio del cine. Lo más probable es que, como ocurrió con el sonido, el color y otras innovaciones técnicas, las imágenes digitales terminarán por incorporarse orgánicamente a lo que esencialmente ha sido el cine, lo demás es la natural incertidumbre causada por la novedad.

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