Descubrirse y cambiar

Por Oswaldo Osorio Image

Esta película nos habla de transformación, de cambio. En ella un hombre cambia de país, de hábitos y hasta de preferencias sexuales. De hecho, en todo relato la narración avanza gracias a las cosas que pasan, al cambio, y en el cine casi siempre la acción está determinada por cambios externos y evidentes, pero en este filme del director italo-turco Ferzan Ozpetek, esa transformación de la acción se da más a un nivel interno, no tanto en lo que le ocurre al protagonista sino en su personalidad, y por eso resulta un filme interesante y con cierta profundidad en sus planteamientos.

Francesco es un arquitecto romano que hereda de una tía una casa en Estambul. Su viaje a la exótica ciudad turca se convierte, más que en una confrontación cultural, en una confrontación consigo mismo. Con significativa facilidad se ve seducido, figurativa y literalmente, por lo que ve en esta cultura y en sus habitantes, tal vez como respuesta al hastío de su mecanizada y superflua vida de hombre de negocios en occidente y al pequeño infierno cotidiano de su matrimonio. De ahí que empezar un redescubrimiento de sí mismo y a reconocer la belleza y el sentido de la vida en otra cultura y en otras personas fue algo inevitable.

Aunque la seducción comienza por un baño turco que se encuentra en la casa heredada, son el desenfado, tranquilidad y nostalgia que le inspira aquel lugar lo que decide a Francesco permanecer en Estambul. El descubrimiento de estos sentimientos fueron inducidos por unas cartas de su tía recién fallecida, que son el equivalente literario de lo que vemos en imágenes sobre el conocimiento de una nueva realidad, con todos sus paisajes internos y externos, y la sensación y transformaciones que puede producir esto en la mentalidad de los occidentales. Este componente literario, más que redundar en lo que muestran las imágenes, es un acertado complemento de ellas.

La manera como está relatada esta película en principio resulta dispersa y sin mucha fuerza, pero esto tiene que ver con la confusión y desorientación de su protagonista, porque a medida que se vuelve menos italiano y comienza a ser más turco, la historia va tomando otro ritmo, el cual cobra intensidad cuando la nueva actitud de Francesco es confrontada por su esposa y cuando las situaciones dramáticas se hacen más complejas. Por eso es un filme que va de más a menos, en una progresión argumental y dramática que culmina con un inesperado clímax y un final circular que enfatiza su premisa fundamental sobre descubrirse y cambiar.

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